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Fue automático: asumió el ministro Soria en Justicia e inmediatamente recibieron fallos favorables De Vido y Boudou.


Héctor Gambini
Escena Uno. Martín Soria asume el lunes como nuevo ministro de Justicia de la Nación y el martes declara que la continuidad del jefe de los fiscales en su puesto “es insostenible”, aclarando él mismo que el procurador debería ser alguien nombrado por este gobierno con acuerdo del Senado. Pero el Senado no lo elige porque el nombre de Daniel Rafecas -candidato del presidente Alberto Fernández- quedó atravesado en la garganta de la interna oficial como el buque Ever Given en el canal de Suez.

¿Qué quieren hacer entonces? O cambiar el modo de elegir al procurador para imponer a otro candidato, o reflotar el Plan B: que Eduardo Casal se vaya y su segundo, Víctor Abramovich, hombre del CELS de Horacio Verbitsky, quede a cargo temporariamente. Tampoco sería alguien nuevo con acuerdo del Senado pero, como es afín al oficialismo, eso ya no importaría tanto.

Escena Dos. Este mismo martes, el fiscal del caso de Julio De Vido por la condena de la tragedia de Once dice que no hace falta que De Vido vuelva a la cárcel, como pidió la querella, sino que bastaría con que siga en su casa con una tobillera electrónica.

En esto pesaron dos cuestiones. Primero, que con los cambios del Código Procesal Penal a la justicia porteña hay que esperar que el fallo quede firme en la Corte y hasta que eso ocurra, nadie -nadie amparado por el poder, se entiende- puede ir preso. Segundo, que el abogado de De Vido es Maximiliano Rusconi -cuyo estudio también defiende a Lagomarsino, acusado por el crimen de Nisman-, y uno de los candidatos del kirchnerismo a ocupar la Procuración si hacen a un costado la piedra en la garganta de Rafecas.

“Si Rusconi resultara el jefe de todos los fiscales, ¿qué fiscal querría contradecir ahora a su futuro jefe?”, es una especulación que corre en tribunales.

Escena Tres. También el mismo martes, Casación anula el fallo que ordenaba que Amado Boudou debía volver a la cárcel, alegando vicios procesales.

La jueza Angela Ledesma (Justicia Legítima) sostuvo que se vulneró el derecho de defensa de Boudou porque a sus abogados (Alejandro Rúa y Graciana Peñafort, también abogados de Cristina Kirchner) no se les permitió contradecir los argumentos de los fiscales. El camarista Carbajo adhirió a ese voto.

El otro camarista, Borinsky, dijo que el fiscal general ante Casación, Javier De Luca, había desistido de apelar la libertad de Boudou, lo cual lo dejaba automáticamente en situación de prisión domiciliaria. De Luca también es de Justicia Legítima.

Los “errores procesales” de no hacerle lugar a la defensa fueron del juez Daniel Obligado, que antes de ese fallo había hecho todo lo posible para que Boudou continuara libre: es el juez que le bajó la pena porque Boudou cursó en la cárcel Electricidad y Organización de eventos.

Cuando Obligado finalmente opinó que Boudou debía volver a prisión -porque su condena sí quedó firme en la Corte-, justo se equivocó en los procedimientos y entonces dejó su fallo listo para que se lo rechacen por “vicios procesales”.

Escena Cuatro. El lunes, mientras asume Soria, Alberto Fernández le agradece a la ministra saliente y ausente en el acto, Marcela Losardo. “Hizo exactamente lo que yo le pedí”, dice. ¿Y por qué la habrá sacado, entonces?

Epílogo. Todo sucede en menos de 48 horas y justo después de que el diputado Rodolfo Tailhade pidiera las declaraciones juradas de varios fiscales que tramitan causas de la corrupción K. Tailhade trabaja en tándem con su ex colega diputado y ahora flamante ministro Socia.

Mientras tanto, se conocían las nuevas restricciones ante la inminencia de la segunda ola del coronavirus.

La estrategia es asegurar la libertad de los presos K antes de que otra cuarentena prolongada estire los tiempos hasta las elecciones.

Con todos afuera, insistirán con el lawfare y su relato añadido de presentar todo como una persecución injusta a políticos probos, que nunca hicieron nada malo.


Por Héctor Gambini

Origen :CLARIN