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El presidente cubano Miguel Díaz-Canel y el presidente ruso Vladimir Putin se dan la mano durante una conferencia de prensa conjunta después de su reunión en el Kremlin en Moscú, Rusia, el 2 de noviembre de 2018 (Maxim Shemetov / Reuters).

El regreso de Cuba a la lista estadounidense de patrocinadores estatales del terrorismo en enero de 2021 seguramente desencadenará debates en el Congreso. Dado lo que está en juego, estas deberían ser discusiones serias sobre política exterior y seguridad nacional, no escaramuzas políticas partidistas.

Según los informes, el presidente Biden planea involucrar al régimen de Castro para buscar una posible apertura en la isla. Antes de hacerlo, sería prudente revisar lo que sucedió cuando la administración Obama eliminó a Cuba de la lista de terroristas, restableció las relaciones diplomáticas y alivió las restricciones estadounidenses sobre viajes, remesas, comercio, banca e inversiones. En ese momento, esas concesiones, en gran parte unilaterales, estaban destinadas a fomentar la liberalización progresiva de Cuba. En la práctica, sin embargo, solo envalentonaron a los gobernantes de la isla para fortalecer su control sobre la población y fortalecer sus alianzas con poderes hostiles.

De hecho, las detenciones y la violencia contra disidentes pacíficos aumentaron en 2016, el año en que Obama visitó Cuba, con casi 10.000 casos documentados. Las nuevas licencias gubernamentales para las microempresas autónomas ( cuentapropistas ) de rápido crecimiento , incluidos los restaurantes en el hogar y los hostales, se suspendieron abruptamente en 2017 durante casi un año, y luego se restablecieron con nuevas restricciones.

Continua…

Origen: Cuba Remains a Threat | National Review