Alejandro Borensztein

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El brillante plan del “presidente” de infiltrarse para aniquilar el accionar kirchnerista esta semana sumó un cómplice. Y otro se postula con fuerza.


Cuando en política hablamos de “topo” nos referimos a aquellas personas que se introducen en un país o en una organización para trabajar en favor de otro país o de otra organización, ya sea robándole información o saboteando su funcionamiento. Desde los primeros topos presentados en “El arte de la Guerra” de Sun Tzu (500 AC) hasta los topos de la Guerra Fría en la segunda mitad del siglo XX, la historia abunda en ejemplos de grandes topos alemanes, rusos, ingleses, norteamericanos y, más cerca en el tiempo, los israelíes. También hay topos en la Argentina pero por razones presupuestarias suelen ser un poco más precarios. Ninguno de ellos se destacó particularmente. Hasta que llegó el Topo Alberto Fernández.

Tal como venimos informando desde hace semanas y de manera exclusiva en esta columna, el “presidente” está haciendo un trabajo extraordinario al infiltrarse cual topo en el kirchnerismo con el objetivo de sabotearlo y destruirlo en un plan conspirativo sin precedentes.

Este verdadero héroe nacional, este nuevo Sargento Cabral de la democracia, se está inmolando en nombre de todos nosotros para destrozar al gobierno kirchnerista y, por ende, defender la Constitución y la República. Todos los actos incomprensibles y patéticos que comete el “presidente” no son por impericia en el arte de gobernar sino por puro talento en la tarea de autodestruir su gobierno y hundir al kirchnerismo. Desde la jabonería de Vieytes, en la previa a la Revolución de 1810, que no se veía una conspiración tan bien pensada.

Sin embargo, por muy genial que resulte ser el “presidente”, era obvio que no estaba llevando a cabo esta misión secreta en completa soledad. Alberto no es un lobo solitario. Si algo faltaba para confirmar la sospecha de que no es el único involucrado en el plan de aniquilar el accionar kirchnerista (por usar una expresión histórica del peronismo), esta semana se despejaron todas las dudas: Zannini es cómplice.

Y lo demostró lanzando un torpedo que impactó de lleno bajo la línea de flotación del Instituto Patria. En un reportaje televisivo otorgado al periodista Bercovich, el Topo Zannini declaró que no se arrepiente de haberse vacunado haciéndose pasar por personal de salud (se vacunaron él y la jermu) y agregó textualmente: “solo me arrepiento de no haberme sacado la foto”. Posta. Le faltó aclarar que le hubiera gustado salir en la foto con los deditos en V.

No contento con eso, agregó que lo llamó a Verbitsky para decirle que no debía pedir perdón por haberse vacunado de canuto salteándose la fila, porque “sos una personalidad que necesita ser protegida por la sociedad” (textual, posta, posta). Una sola cosa deberían tener bien en claro los conspiradores: si el kirchnerismo no se destruye con esto, ya no se destruye más.

Si la idea era enfurecer a la sociedad y ponérsela en contra, no podía haber dicho nada mejor.¿Será también Verbitsky parte del plan de Alberto y Zannini para destruir al gobierno o simplemente el Perro es lo que en los años 70 se denominaba un idiota útil?

Están equivocados quienes dicen que estas declaraciones de Zannini demuestran que es un impune o un soberbio que se cree superior. En realidad el famoso Chino Zannini es otro topo genial que debería preocupar seriamente al Instituto Patria. ¿Qué más estará dispuesto a decir o hacer este verdadero gigante del recontraespionaje?

Todo esto abre interrogantes mucho más inquietantes aún: ¿por qué razón alguien como Zannini pasó de ser un soldado de Cristina a un topo que complota contra el propio kirchnerismo? ¿Se habrá cansado de los berrinches y caprichos de su Jefa? ¿Habrá entendido que estamos en el siglo XXI y que Cristina atrasa 40 años? ¿Habrá visto que, más alla de nuestras pavadas de aldea, hay un mundo que funciona de otra forma? ¿Será Zannini un muro simbólico al desenfreno de la Vicepresidenta y su nene? Y en tal caso, la pregunta más importante: ¿cuantos dirigentes peronistas más tienen los huevos llenos?

Confirmado el rol de Zannini, ahora todas las miradas se posan sobre Felipe Solá. ¿Es el canciller otro topo que esta semana se sumó a la conspiración o el tipo es así de verdad?

Si bien Solá venía haciendo su aporte a la demolición del gobierno, ya sea premeditada o involuntariamente, nunca se vió que llevara adelante varias operaciones en simultáneo como hizo esta semana.

Por un lado declaró que hablar de Venezuela era “tóxico”, dichos que fueron inmediatamente repudiados por toda la oposición al chavismo, o sea por todo Occidente. Al mismo tiempo, en el medio del viaje a España y Portugal tiró otra frase deslumbrante: “España es mucho más importante que Portugal pero ahora esta débil por la elección en Madrid”. Posta, recontra posta. Esta perlita de la diplomacia internacional le permitió obtener el repudio silencioso de ambos países en el mismo momento en que el “presidente” y él mismo los visitaban. Un crack.

Solá remató su faena semanal con el ya histórico comunicado de la Cancillería Argentina que condena al Estado de Israel en lugar de repudiar el accionar terrorista de la organización Hamas.

¿Es Solá otro Topo de este engranaje genial o está haciendo honor a su famosa frase de que “para seguir en política te tenés que hacer el boludo”? Posta, amigo lector. Usted puede entrar a Youtube, poner “Felipe Solá hacerse el boludo” y al toque aparece la escena de CQC donde el tipo dice exactamente eso.

Nota del traductor: uno hace estas aclaraciones sobre lo que es posta o indica donde se pueden encontrar las frases y los hechos, porque sino la gente va a pensar que estas cosas no son ciertas y que uno las inventa. Pero acá no inventamos nada. Contamos las cosas como son y cada tanto se le agrega un pequeño chistecito por si los hechos reales no terminan de ser suficientemente desopilantes por si mismos. En otras palabras, acá no se hace humor, acá solo recopilamos y generalmente no hace falta agregarle más nada.

Volviendo al punto, y más allá del rol de Zannini y de Solá, el Topo Alberto sigue con su plan magistral, siempre varias jugadas adelante. El viaje que hizo por Europa es otro mojón en su exitoso camino hacia el fracaso. Era obvio que después de andar mangueando por varias capitales europeas, lo único que podían lograr traer al país era una cepa nueva. Como si no alcanzara con las que ya tenemos.

John Le Carré, el más grande escritor de historias de topos y espías de la literatura moderna se murió justo en diciembre del año pasado. Una pena que no llegó a conocer la Argentina. Acá hubiera encontrado la mejor historia de infiltrados con el Topo Alberto, el Topo Zannini, posiblemente también el Topo Solá y muchos otros Topos más.

A decir verdad, el único Topo que le estaría faltando a este gobierno es el Topo Gigio.

Posdata: esta nota se la vamos a dedicar a Toty Flores, un noble y humilde dirigente político, diputado nacional, que está internado peleando contra el COVID y que, pudiendo haberse vacunado, cedió su turno porque, según sus propias palabras, había gente que necesitaba la vacuna más que él. Como el Topo, pero al revés.

Y ya que estamos, también se lo dedicamos al personal de salud que aún falta vacunar y que son muchos más que los que reconoce el gobierno. Todavía hay médicos y enfermeros a los que no se vacunó y cuyas dosis circulan con pudor por los desvergonzados cuerpitos de los Topos. Y de sus Topas.

CLARIN