El régimen cubano propaga la falacia de que es una potencia médica y busca por todos los medios neutralizar los reclamos contra la explotación de los trabajadores médicos en el exterior, que es su principal fuente de ingresos. Con ese fin, el cuerpo diplomático y el aparato de influencia-propaganda cubanos han desarrollado una gigantesca campaña mundial con la ayuda de sus aliados internacionales para promover la candidatura de la brigada médica de emergencia Henry Reeve al premio Nobel de la Paz de 2021.
 
El Comité del Nobel de la Paz, cuyos cinco integrantes son elegidos por el parlamento noruego, está actualmente evalúando las nominaciones (de junio a septiembre) y anunciará su decisión en octubre. Noruega tiene una estrecha relación con el gobierno de Cuba, especialmente a partir del 2012, cuando comenzaron las negociaciones de los acuerdos de paz de Colombia, de las que ambos países fueron “facilitadores.” (Nuestro libro sobre La intervención de Cuba en Venezuela tiene un capítulo sobre esto.) Los amigos del régimen cubano han incrementado sus esfuerzos para contrarrestar el daño de las recientes protestas masivas, por lo que no podemos descartar la posibilidad de que se le otorgue un premio Nobel.

Un premio Nobel para Cuba empañaría el prestigio del galardón, fortalecería a la dictadura cubana, legitimaría la esclavitud moderna, y obstaculizaría el reclamo de los derechos de los trabajadores explotados y de la población cubana, que sufre el desvío de personal e insumos médicos al exterior para afianzar el internacionalismo  del gobierno cubano.

Es importante que el Comité del Nobel reciba información veraz sobre la realidad detras de las misiones médicas cubanas. Por favor escriba directamente al Comité o, si es o ha sido parte de alguna misión internacional médica, firme la carta a continuación a más tardar el 15 de agosto.  

Puede ver nuestra carta (en inglés) al Comité del Nobel si desea recoger algunos de los puntos a destacar y el artículo de CiberCuba sobre esta iniciativa.

TEXTO DE LA CARTA AL COMITÉ DEL NOBEL DE LA PAZ
 
Nosotros, médicos, enfermeros y otros especialistas que hemos sido o somos parte de misiones médicas internacionales de Cuba, informamos al Comité del Premio Nobel de la Paz sobre las siguientes violaciones sistemáticas que el Estado cubano comete contra nuestros derechos fundamentales en torno a las brigadas médicas que envía a otros países:
 
1.   Los trabajadores de salud cubanos estamos obligados a trabajar solo para el Estado cubano, que restringe nuestra salida del país y nos compensa con míseros salarios que apenas garantizan la supervivencia; ser parte de una misión internacionalista es prácticamente la única forma de mejorar mínimamente nuestras pobres condiciones de vida y las de nuestras familias.
 
2.   El Estado cubano nos presiona a firmar un contrato de trabajo con el Ministerio de Salud de Cuba o empresas del Estado cubano que no precisa adecuadamente las condiciones y el lugar de trabajo, nuestra compensación y muchos otros aspectos que nos competen, y que no protege nuestros intereses.
 
3.   El servicio en el extranjero nos obliga a separarnos de nuestras familias en Cuba por muy largos períodos y no se nos permite viajar a Cuba incluso en casos de enfermedad grave o muerte de hijos, cónyuges y padres.
 
4.   Si cesamos nuestras labores o protestamos, sufrimos represalias que incluyen, según está decretado por ley, hasta ocho años de prisión y el impedimento de entrar en nuestro país, Cuba, por al menos ocho años o de que nuestras familias puedan salir de Cuba para unirse con nosotros en el extranjero.
 
5.   El Estado cubano, directamente o mediante la entidad estatal contratante, retiene la mayor parte del salario que se paga por nuestro trabajo, por lo que recibimos un porciento muy por debajo del monto pagado por el empleador y que, en la mayoría de los países, es muy inferior al salario de los profesionales con capacidades y responsabilidades equivalentes.
 
6.   Nos vemos sometidos al “Reglamento disciplinario para los trabajadores civiles cubanos que prestan servicios en el extranjero como colaboradores,” que contiene numerosas restricciones arbitrarias y medidas disciplinarias. Entre otras, no se nos permite conducir un automóvil, tener relaciones sentimentales o casarnos con locales sin autorización, visitar otras ciudades, pasar la noche fuera de la residencia o asociarnos socialmente con personas en el país anfitrión que no apoyen los ideales políticos del gobierno cubano.
 
7.   Carecemos de los derechos laborales más básicos protegidos por el derecho internacional e incluso por la legislación de la mayoría de los países donde somos enviados a laborar; en muchos países se nos requiere cumplir tareas de orden político.
 
8.   Estamos constantemente vigilados por supervisores y colaboradores de las autoridades cubanas y obligados a informar sobre compañeros de trabajo que rompan las regulaciones disciplinarias, estén pensando abandonar la misión, o de alguna manera “ofendan el honor de la patria y sus símbolos.”
 
9.   El gobierno cubano nos bloquea el acceso a nuestros títulos y credenciales, lo que nos impide el empleo y la superación profesional fuera de Cuba.
 
Además de lo anterior, muchos de nosotros hemos estado sometidos a condiciones de vida y trabajo muy deficientes, inseguras y hasta peligrosas. Entre las mujeres, muchas hemos sufrido el acoso sexual y otros abusos por parte de nuestros supervisores, sin contar con mecanismos de apoyo o protección. 
 
Finalmente, vemos con dolor y frustración como la población cubana se ha visto muy afectada por la escasez de médicos, especialmente de especialistas, por el envío masivo de los trabajadores de la salud al exterior para generar divisas y que ni siquiera se invierte en mejorar el depauperado sistema sanitario de nuestro país. Asimismo, muchos países con acuerdos en el área de la salud con Cuba reciben de Cuba suministros médicos y medicamentos que no están disponibles para la población cubana.
 
Esperamos que su prestigioso Comité tome en consideración lo anterior al evaluar la nominación para el premio Nobel de la Paz de las brigadas médicas cubanas de emergencia Henry Reeve. Los abusos enumerados anteriormente –que nos afectan en muy diversos sentidos como individuos, profesionales y miembros de familias, comunidades y una nación– no nos han impedido cumplir con el compromiso profesional y sentimiento humanitario que merece todo paciente dentro y f
uera de Cuba.  

Los presos políticos de Cuba

Cientos de ciudadanos cubanos que protestaron pacíficamente el 11 de julio, así como conocidos activistas de derechos humanos (habiendo o no participado de las protestas), han sido arrestados. Se han documentado más de 700 arrestados, de los cuales 348 permanecen bajo custodia y 203 están “desaparecidos” (se desconoce su paradero). Ya había más de 150 presos políticos y miles más que cumplían largas condenas de prisión por aberraciones judiciales como la peligrosidad social predelictiva y “delitos” económicos como comer una vaca de su propiedad sin permiso del gobierno.
 


El 15 de junio pasado, el periodista independiente Yuri Valle Roca fue detenido luego de publicar en su canal de YouTube, Delibera, un video en el que se informaba sobre folletos pro democracia arrojados desde un edificio en La Habana. Enfrenta cargos por “propaganda enemiga” y “falta de respeto a las autoridades.” Valle Roca ha soportado años de hostigamiento, arrestos y amenazas con gran valentía y aplomo. Hacemos un llamado al gobierno cubano para su liberación inmediata, así como la de todos los presos políticos.

Los crímenes del régimen cubano son de larga data 

Escuche el desgarrador testimonio (podcast en inglés) del hermano de Sergio García Muñiz, fusilado en 1959 por orden de Che Guevara. Es uno de tantos relatos sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen cubano desde sus orígenes.

Origen:www.CubaArchive.org