En un país donde solo es permitido un partido, estar en oposición al régimen se paga con la libertad. Entre las decenas de detenidos hay al menos tres libertarios en la Unidad de Delitos contra el Estado de la provincia de Camagüey: Marisol Peña Coba, su pareja José Luis Acosta Cortellán y Ediyersi Santana Jouz.

Llevan más de un mes detenidos los activistas libertarios que protestaron contra el régimen comunista. (EFE)

A un mes de las manifestaciones que empezaron el 11 de julio del 2021 en Cuba contra el régimen comunista todavía hay detenidos que aún no han sido liberados. Aunque las protestas ya no aparecen en los titulares de la prensa, los rezagos todavía se padecen en la isla.

Más de 700 detenidos y desaparecidos es el saldo de la represión, según la ONG Cubalex, que da asesoría legal a defensores de derechos humanos.

Por otra parte, Cuban Prisoners Defenders asegura que el número de detenidos oscila entre 2000 y 8000, que los presos políticos se duplicaron tras el estallido social. Sin embargo, en vista que el régimen tiene el control de la información, no existe un recuento oficial.

El régimen cubano sigue inclemente frente a sus disidentes

En un país donde solo es permitido un partido, estar en oposición al régimen se paga con la libertad. Entre las decenas de detenidos hay al menos tres libertarios arrestados en la Unidad de Delitos contra el Estado de la provincia de Camagüey: Marisol Peña Coba, su pareja José Luis Acosta Cortellán y Ediyersi Santana Jouz.

 

Los camagüeyanos fueron privados de su libertad el día siguiente del inicio de las protestas. El 12 de julio empezaron una huelga de hambre. Duró ocho días y la culminaron por problemas de salud. Marisol Peña Coba tuvo complicaciones por un soplo que tiene en el corazón y allí sufrió un ataque epiléptico.

La historia de Marisol es una vida de lucha. Cuando era más joven, más de una década atrás, fue perseguida por protestar contra la falta de acceso a playas designadas al turismo extranjero. Estuvo prófuga de la justicia hasta que se embarazó de su segunda hija.

Al ser estatal la medicina en Cuba, su única opción era entregarse para recibir atención médica en la cárcel. Pero allí, al igual que todas las presas, fue forzada a abortar. Aquellas que se negaron fueron condenadas a labor esclava. Tenían que cargar costales de fruta, lo cual causaría un aborto natural en una de ellas. Su historia se revela en la obra Igniting Liberty: Voices for Freedom Around the World.

Además del impacto físico que sufrió por huelga de hambre que hizo recientemente, Marisol sufre también a nivel anímico. El día que fue detenida cumplía seis años su hija menor. La pequeña Katherine no ha parado de llorar desde entonces. Fue testigo de cómo las fuerzas del régimen se llevaron violentamente a su madre y ahora está bajo el cuidado de su abuela y hermana mayor.

Originalmente Peña Coba fue detenida junto a su pareja acusados por el delito de “desacato”. Posteriormente, 18 días después fueron notificados por “desorden público”, pese a que pocas horas antes les habían dicho que serían trasladados a prisión domiciliaria.

El 2 de agosto la Fiscalía denegó el pedido del abogado de ambos para modificar la medida. Como consecuencia, estos opositores decidieron reiniciar la huelga de hambre.

 

Aunque a nivel nacional no han logrado reconocimiento del sistema judicial, su caso ya es de conocimiento internacional. El comité contra las desapariciones forzosas de la ONU ha nombrado a Peña y Acosta convictos de conciencia y están en medio de una acción urgente para solicitar su liberación.

La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, exigió al régimen cubano la liberación de todos los manifestantes detenidos durante las protestas populares en Cuba y apostó por el inicio de un proceso de diálogo. Pero todavía no se ha cumplido.

Hasta el momento el régimen solo ha reconocido la muerte de una persona, Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años y residente en el municipio de Arroyo Naranjo. Pero todavía no ha publicado la causa de muerte.

En ese mismo municipio surgieron denuncias del secuestro de menores para incorporarlos a las fuerzas represivas. Son retirados forzosamente desde sus domicilios y trasladados a otras provincias. De esa manera los jóvenes no reprimen a sus familiares y vecinos y tampoco pueden ser auxiliados por ellos.

 

El rapto de los jóvenes surgió por la cantidad masiva de opositores que tomaron las calles para protestar contra el régimen. Más de 60 municipios se levantaron en un solo día. En Batabanó, provincia de Mayabeque, las manifestaciones fueron reprimidas con disparos.

Por ejemplo, un activista libertario, Suyany García, recibió un impacto de bala en la pierna y luego fue detenido. Al impedirle contacto, no hay información sobre su paradero ni su bienestar.

Como el régimen comunista tiene el monopolio de las telecomunicaciones, los activistas libertarios de La Habana no han logrado obtener más detalles. Pues «tumban la llamada».

Desde la fundación del Partido Libertario Cubano, hace cuatro años, el promedio de detención es de cada dos semanas. Un activista, Manuel Velázquez, estuvo detenido por un año entero, mientras que Ubaldo Herrera aún no ha recuperado su libertad desde 2017.

La situación de los opositores solo ha empeorado. Aunque Cuba ya no sea tendencia en redes sociales ni en los medios masivos, muchos de los manifestantes que arriesgaron su vida perdieron su escasa libertad y es importante que tengan visibilidad.

Origen: panampost.com