Sacar el capital de las manos de los oligarcas y ponerla directamente en las de los ciudadanos es el empoderamiento que el pueblo de #Cuba necesita y el gran reto de la administración de Joe Biden en la Isla.

EMILIO MORALES

Un hombre con una bandera cubana ante la Casa Blanca. LOS ANGELES TIMES

El problema de las remesas no está dado, por tanto, en que los militares se apropian del 10% o el 15% de las mismas. Que quede claro: los militares cubanos se apropian del 100% de las remesas. Es así de simple.

A los cubanos solo se les entrega el equivalente de lo que se les envía en una moneda devaluada, sin valor en ningún lugar del mundo. El dólar electrónico que el Gobierno deposita en las cuentas MLC es el que los cubanos utilizan para comprar artículos de primera necesidad en tiendas que también pertenecen a GAESA, a un sobreprecio de al menos el 240%, con respecto al valor en que los militares compran en el exterior.

Como parte de este oscuro negocio, GAESA no está fiscalizada por la Contraloría General de la República, por la Asamblea Nacional del Poder Popular o por ninguna otra institución civil. Los estados financieros de GAESA son una caja negra. Ni siquiera el presidente Miguel Díaz-Canel tiene acceso a sus estados financieros.

Dado lo anterior, volver a conectar a las empresas norteamericanas con FICIMEX S.A o con AIS. S.A sería entregarles a los militares un dinero que no les pertenece, que utilizan para construir decenas de hoteles y para comprar esa logística con la que reprimen al pueblo y que vimos desplegada en las manifestaciones del 11 de julio.

De igual manera, canalizar las remesas a través de la empresa Correos de Cuba —la cual acaba de ser autorizada a recibir transacciones en todas sus unidades en el país, bajo el mismo esquema que tenían FINCIMEX S.A y AIS S.A, donde los dólares no son entregados a los destinatarios—, es mantener el mismo esquema de lavado de capital. Esto no resuelve el problema.

Las remesas tienen que llegar en dólares a manos de los cubanos, no en un dólar electrónico que solo sirve para comprar en tiendas que también pertenecen a GAESA. La administración Biden debe estar alerta para no caer en la trampa que se intenta desde La Habana. Si el Gobierno quiere canalizar las remesas a través de Correos de Cuba, debe garantizar que a los cubanos se le entreguen los dólares en mano, y que sean ellos quienes decidan qué hacer. De lo contrario, los dólares seguirán en manos de la oligarquía.

La ecuación es simple, ¿cómo es posible que haya transporte para movilizar a miles de represores y no para mover ambulancias que asistan a la población? ¿Como es posible que haya dinero para armar a los represores y no para comprar alimentos, vacunas, medicamentos y oxígeno? ¿Cómo es posible que, ante la crisis humanitaria, los militares hayan invertido más de 4.000 millones de dólares en la construcción de hoteles en 2020, apostando por una industria, la turística, prácticamente muerta, con un nivel de ocupación que no pasó del 14% el último año?

odo esto solo puede resumirse en una frase: lavado de capital y genocidio.

La solución

La solución al envío de remesas a Cuba debe basarse en el principio de que el dinero llegue íntegramente a manos de los cubanos, y no a las fuerzas militares. De manera que sean los ciudadanos quienes decidan qué hacer con el dinero.

La única forma de ayudar a los cubanos es buscando soluciones tecnológicas.

Por ello, las compañías FINTECH y sus billeteras digitales son la solución óptima. El término fintech, contracción de las palabras finance y technology, se refiere a la tendencia de implementar avanzadas tecnologías digitales para optimizar las actividades de la industria financiera.

La mayoría de las personas en Cuba tienen celulares (6.6 millones), por tanto, es posible usar estas plataformas para lograr el objetivo. En ellas, el cliente es quien tiene el control total sobre su dinero.

Las empresas FINTECH pueden crear corredores financieros seguros e imposibles de penetrar, logrando tener a resguardo el dinero de los clientes, los cuales pueden usarlo a discreción no solo en Cuba, sino en cualquier parte del mundo. Esta tecnología podría facilitar una fuerte independencia económica no solo a los emprendedores, sino a todos los ciudadanos.

La administración Biden puede alentar y facilitar el camino a las empresas FINTECH que tengan la tecnología adecuada y estén legalmente preparadas. Esto es una solución práctica y posible.

La realidad nos muestra un gran problema y una gran oportunidad de resolverlo. El problema es un grupo de poder que lucra impunemente con 2/3 del PIB del país y que, por tanto, quiebra la ley internacional. Sacar este capital de las manos de esos oligarcas y ponerla directamente en las de los cubanos sería la solución: es el empoderamiento que el pueblo necesita y el gran reto de la administración Biden en Cuba.

Esto no es un problema de decisión política, sino de hacer cumplir la ley internacional y castigar a quienes la quiebran. Cuando esto suceda, el pueblo cubano encontrará el camino de alcanzar su libertad. Esa libertad que masiva y espontáneamente salieron a reclamar miles de ciudadanos en más de 50 ciudades del país el pasado 11 de julio.

 

Origen: diariodecuba.com