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La imagen que sintetiza esta nueva etapa es la de la Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, chocando puñitos con Manzur a quien ella misma denunció por impedir la interrupción del embarazo de una niña de 11 años violada por el abuelo.


Antes que nada, le damos la bienvenida al nuevo ministro de Seguridad Aníbal Fernández agradeciéndole por anticipado el repertorio de frases con las que sin dudas nos va a entretener en los próximos meses. No será fácil superar aquel inolvidable “tenemos menos pobres que Alemania” (junio de 2015) o el histórico “en la Argentina hay sensación de inseguridad” (marzo de 2009), por nombrar solo dos de sus grandes hits, pero estamos seguros de que ese genial clown que habita dentro del malogrado estadista kirchnerista volverá a sorprendernos.

No sabemos si este nuevo integrante de la Casa Real Fernández va a poder remontar la derrota de las PASO o si no le quedará más remedio que hacer en noviembre lo mismo que le hizo a Julián Domínguez en 2015. Aclaremos que Domínguez, flamante ministro y compañero de Gabinete, denunció públicamente que Aníbal le había hecho fraude en aquella elección interna entre ambos. Seguramente Domínguez dice eso porque es mal perdedor. ¿A quién se le puede ocurrir que un tipo como Aníbal sería capaz de hacer fraude? En cualquier caso, lo importante es que con él ocupando el Ministerio de Seguridad nos vamos a divertir mucho más que con Sabina Frederic.

Esperemos que, además de divertirnos, su nueva gestión sea tan exitosa como las anteriores del período 2003/2015. No nos referimos al tema de la seguridad, asunto en el que ya sabemos que le fue como el orto, sino al crecimiento que tuvo el show business dado que durante su gestión se produjo un verdadero boom: entre 2003 y 2015 pasamos de tener algunas oscuras esquinas donde se vendía algo de porro paraguayo a transformar el país entero en una gigantesca escenografía de Breaking Bad.

La designación de Aníbal no debe eclipsar la llegada de Manzur, otro campeón del mundo, como jefe supremo de todos los ministros incluido el mismísimo “presidente”. A este ritmo, el año que viene Alberto se va a terminar reportando a los Granaderos.

La designación de Manzur como jefe de Gabinete fue el remate del sketch que el kichnerismo le ofreció al país la semana anterior. Medio Gabinete renunció enojadísimo y la otra mitad apoyó a Alberto. Los que renunciaron se terminaron quedando todos y los que apoyaban a Alberto fueron arrojados por la ventana.

La imagen que sintetiza la nueva etapa es la foto de la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, chocando puñitos con Manzur a quien ella misma denunció por impedir la interrupción del embarazo de una niña de 11 años violada por el abuelo. Cosas lindas que hace este kirchnerismo que se autopercibe progresista, que desde afuera se ve como esa vieja derecha provincial feudal y conservadora, pero que en realidad no son más que una simpática gavilla de impostores.

Como ya fue dicho en esta misma página, el kirchnerismo nos enseñó uno de los rasgos más elocuentes del clásico impostor político: gente que se vanagloria de haber estatizado aquello que, cuando arrancó la democracia ya era del Estado, y que luego ellos mismos privatizaron antes de volver a estatizarlo sin siquiera pedir perdón. La definición le cabe a Néstor, Cristina, Alberto, Aníbal y casi todos los demás. Ahora da ternura verlos chocar puñitos con Manzur. Desde acá no solo los perdonamos sino que también les agradecemos. Finalmente, eso es lo que los hace divertidos. Si no fuera por el atraso, la pobreza, la confrontación y el espanto que provocan, uno los votaría para siempre.

El ministro bisagra de toda esta situación fue Guzmán, apuntado por todo el kirchnerismo como el responsable de la crisis económica que los llevó a la derrota. Raro. Como si la política económica no hubiera sido tutelada por Cristina y como si la colección de inútiles VIP que se vacunaron de canuto, el reiterado dedito en alto, las fiestitas en Olivos, el catastrófico plan de vacunación y este muchacho Gollan (todo Gollan) no hubieran tenido nada que ver con la debacle.

Quedarán para la historia del humor político las crónicas periodísticas sobre la reacción del ministro de Economía Guzmán durante aquel miércoles caótico cuando, en plena reunión de leales a Alberto, alentaba la ruptura con Cristina y la aceptación de las renuncias de Wado y sus carapintadas. Luego salió por un momento del recinto, recibió un mensaje de apoyo de Cristina y cuando volvió a entrar al despacho de Alberto se había dado vuelta como una media. Pasó de “Alberto, rompamos con ellos” a “Alberto, no se te ocurra romper con nosotros”. ¿Cuál es la razón por la que Cristina lo mantuvo a Guzmán? Simple: necesitan al menos uno que hable inglés. Con estadistas como Mario Ishii o Ferraresi podrás regalar bicicletas y cocinas, pero si salen del país no los entienden ni los uruguayos.

A propósito, es curioso ver que con cada cocina que regalan también te dan una garrafa. Nunca tan elocuente la incapacidad para construir una simple red de gas después de décadas de gobernar una provincia. O una red de agua potable, como le reclamaron esta semana a Capitanich quien no tuvo mejor idea que echarle la culpa a Macri. Recordemos que El Coqui maneja Chaco desde hace 20 años y todavía no pudo resolver el desafío tecnológico que implica la epopeya de girar el volante de una canilla y lograr que salga agüita.

Difícil entender que todavía alguien crea que eso es progresismo cuando ya es evidente que son la derecha más rancia, con Cristina a la cabeza, un hijo multimillonario a la espera de la sucesión monárquica y un presidente delegado al que retan en público y en privado como si fuera un chico que se porta mal.

Lograron convencer a mucha gente de que figuras como Julio Strassera, Graciela Fernández Meijide, Magdalena Ruiz Guiñazú, Norma Morandini, Margarita Stolbizer, Jorge Lanata, Hermes Binner o Luis Brandoni son la derecha. Y que tipos como Alperovich, Ricardo Jaime, Amado Boudou, Julio De Vido, Juan Manzur, Gildo Insfrán, Alicia Kirchner o cualquiera de los croupiers que aparecen en C5N son la izquierda. Un truco al que ya se le ven todos los hilos.

Mientras el Gobierno se desgrana, la oposición mira el espectáculo y define sus liderazgos entre los tres dirigentes más relevantes: Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Fernanda Vallejos, que picó en punta.

Aunque Larreta y Macri suelen ser muy críticos del Gobierno, Vallejos los ha superado largamente. Trató de inútil y mequetrefe al Presidente, dijo que la nueva ley de ajuste jubilatorio era una estafa a los jubilados y definió el plan de vacunación como un fracaso.

Sabemos que lo que ella piensa sobre Alberto es lo mismo que piensa todo el kirchnerismo. Que se haya animado a decirlo públicamente es un gesto temerario. Que lo haya dejado grabado es insólito pero puede ser un acto de torpeza, de maldad o un encargo de Cristina. La parte que no se entiende es cuando ella se levanta a la mañana, se ducha, se empilcha, llega al Congreso, se sienta en la bancada oficialista, mira a sus colegas y dice “¿buen día, qué tenemos que hacer hoy para la liberación?”.

Posiblemente esta comedia de enredos nos haya distraído de lo más pochoclero que ocurrió esta semana: el llamado a indagatoria judicial de Carlos Kirchner, primo de Néstor y funcionario de Julio De Vido desde 2005. Otro héroe del progresismo kirchnerista al que le encontraron, anoten: Porsche (1), Audi (2), Mercedes Benz (2), Subaru (1) Peugeot (2), Volkswagen (3) Toyota Hilux (1), barco (1), propiedades en Argentina (13), en Miami (1) y algunos millones en efectivo, obviamente, para pagar expensas, seguros, etc. Aclaremos que estamos hablando del Kirchner pobre.

Hablar de los Kirchner ricos merece toda otra nota. Próximamente en esta página.

Alejandro Borensztein

Origen:CLARIN