Por Andres Suárez Jaramillo

La era de Angela Merkel, que abarca 16 años como la líder europea más influyente del siglo XXI, llega a su fin. En sus cuatro periodos como canciller alemana asumió el rescate financiero de Grecia tras la crisis económica mundial de 2008, enfrentó la crisis de los refugiados de 2015 recibiendo a un millón de migrantes ante el recelo de sus vecinos y batalló la peor crisis que ha atravesado su país desde la Segunda Guerra Mundial, por cuenta de la pandemia de coronavirus.

Física de profesión, Angela Merkel viró hacia la política con la caída del Muro de Berlín en 1989, un parteaguas de su carrera. En 1990 se convirtió en diputada del Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento alemán. Fueron años de intensa lucha política a favor del clima y la reducción de gases efecto invernadero.

Para el año 2000 fue elegida como presidenta de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, el partido con el cual logró formar exitosas coaliciones de gobierno que comenzaron en el 2005. En dicho año, Merkel se convirtió en la primera mujer alemana en ser escogida para el cargo político más alto de su país: el de canciller.

La llegada de Angela Merkel a la cabeza de la cuarta economía del mundo, la puso en un escenario de codo a codo con otros grandes líderes mundiales de la época como George Bush, Vladimir Putin, Tony Blair y Jacques Chirac.

Cabe decir que Tony Blair del Reino Unido y Jacques Chirac de Francia estaban en su ocaso político, de manera que el relevo de mando en Europa apuntaba para Merkel, de quien se alabó su diplomacia y su estilo negociador.

La crisis de la zona euro y el salvavidas que Merkel le tendió a Grecia 

El 2008 fue un año devastador para la economía del mundo. En Estados Unidos detonó la Gran Recesión, la cual implicaría para Angela Merkel uno de los mayores retos de su carrera política.

La explosión de la burbuja inmobiliaria estadounidense, producto de las hipotecas de alto riesgo que expandieron la desconfianza crediticia en los mercados financieros, acabó quebrando a una serie de bancos de inversión, con lo cual miles de personas perdieron su empleo. Una crisis económica que no demoraría en presentar síntomas en Europa, como sucedió con la falta de liquidez y el desplome de las bolsas en países como España, Portugal, Italia y Grecia.

Con varias de las economías del Mediterráneo sumidas en la crisis, Merkel impuso estrictas políticas de austeridad para el bloque, que generaron consecuencias en toda la Unión Europea.

La denominada crisis del euro obligó a ciertos países a ajustarse el cinturón. El caso más sonado fue el de Grecia, cuya deuda soberana desplomó la Bolsa de Atenas y profundizó la desconfianza de los acreedores. La economía griega estaba en un punto de no retorno, peor cuando se reveló que las cifras de su deuda habían sido manipuladas por el gobierno local desde el año 2000.

Ante dicho panorama, Merkel tuvo que tomar una de las decisiones más clave de su mandato europeo: o dejar caer a Grecia y expulsarla del bloque, o rescatarla a punta de multimillonarios préstamos. Merkel hizo lo segundo poniendo a prueba su capital político, para convencer a sus pares de que Grecia no podía abandonar la zona euro.

El millón de refugiados que recibió Alemania en el 2015 por las guerras en Medio Oriente y el norte de África

En 2015, Europa se enfrentó a la crisis de los refugiados, un éxodo masivo de cientos de miles de personas que escapaban de las guerras en países como Siria y Libia.

El masivo éxodo de migrantes hacia Europa provocó trágicos sucesos con cientos de muertos, ahogados en el Mediterráneo o congelados en camiones frigoríficos. Además, la suerte de miles de migrantes estaba en entredicho ante el impávido gestionar europeo, y el rechazo directo de países como Hungría, el cual construyó un muro en su frontera con Serbia para impedirles el paso. En dicha crisis humanitaria, otra vez por el denuedo de Angela Merkel, Alemania se convirtió en el hogar de un millón de refugiados.

El 31 de agosto de 2015 la canciller alemana dijo “permítanme decir simplemente que Alemania es un país fuerte y nuestra intención es la de saber que hemos logrado tanto, ¡que lo lograremos!”

Pero era tal el flujo migratorio, que Merkel recibió, además de un millón de migrantes, un aluvión de críticas de sus vecinos europeos y de opositores políticos alemanes que rechazaban la llegada de migrantes. De manera que el 15 de septiembre de ese mismo año Merkel les respondió: “Para ser sincera, si tenemos que empezar a disculparnos por mostrar una cara amistosa en tiempos de crisis, entonces este no es mi país”.

En retrospectiva y según expertos en migración, lo hecho por Merkel evitó una crisis humanitaria de refugiados en el corazón de Europa, pero también le costó el ascenso del partido político de extrema derecha en Alemania, AfD.

La pandemia de coronavirus, la peor crisis en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial 

Con la determinación política en la defensa de los refugiados, Angela Merkel dejó claro su carácter humanitario.

Un aspecto que sería puesto a prueba cuando en a comienzos del 2020 comenzó la pandemia de coronavirus. Ante la crítica situación que puso a Europa en jaque, con cientos de muertos por día, Merkel decretó severos confinamientos en Alemania. Para entonces dijo que la crisis del Covid-19 era la peor que había vivido el país germano desde la Segunda Guerra Mundial.

En 2021, Merkel volvió a expresar su preocupación pese a las campañas de vacunación. “Lamentablemente tengo que volver a decirlo hoy: la situación es grave, muy grave y todos debemos tomárnosla en serio. La tercera ola de la pandemia tiene a nuestro país firmemente en sus garras”, sentenció la canciller.

Con la firmeza de seguir protegiendo la salud del pueblo germano, Angela Merkel aprobó un multimillonario rescate financiero para mantener a flote la economía de cientos de miles de alemanes que se han visto afectados por la pandemia.

Actualmente, la canciller alemana entrega su cargo por voluntad propia, al no postularse a las elecciones del 26 de septiembre de 2021, para que el que habría sido un quinto período como canciller.

Tras haber atravesado todo tipo de crisis, sin olvidar las del orden político como lo fue la salida del Reino Unido de la Unión Europea, Angela Merkel entrega Alemania con un rico legado en lo económico y lo social.

Además de un legado de inspiración para las y los jóvenes que luchan por el clima y las mujeres que se forjan puestos en espacios de dominación masculina.

Origen: france24.com