19 de cada 20 ciudadanos no cubren sus necesidades básicas

Nicolás Maduro ¿quiere crear una dinastía?

El empobrecimiento de la población o de un país es lo que se conoce como pauperización, una situación que Venezuela viene padeciendo desde hace ya varios años.

Una situación que no es provocada por el régimen de Nicolás Maduro; al contrario, él la hereda en 2013 de su predecesor, Hugo Chávez Frías. 

A falta de información oficial objetiva y confiable, las instituciones privadas han tenido que llenar ese  vacío y dar a conocer las cifras que, dolorosamente, muestran la caída abismal en lo económico; el deterioro social y moral de seres e instituciones en Venezuela.

Semanas atrás, en el mes de septiembre, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) publicó los resultados de la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida (Encovi) 2021. Los datos son abrumadores al mostrar un panorama extremadamente duro.

Cifras que espantan 

La tasa de pobreza por ingresos en el país ha pasado de 34,2% en el 2013 a 94,5% en el 2021. En otras palabras, según los umbrales definidos, si hace menos de 10 años uno de cada tres venezolanos era pobre monetario, hoy lo son 19 de cada 20: es decir, prácticamente todos.

La pobreza multidimensional, indicador que toma en cuenta no solo el ingreso sino otras dimensiones de calidad de vida como educación, vivienda y acceso a servicios, aflige en el 2021 a dos de cada tres familias venezolanas.

Estas son las consecuencias inmediatas de un desplome acumulado del PBI de Venezuela de 74% entre el 2014 y el 2020.

Además, como en todo el mundo, la pandemia tuvo un efecto negativo adicional sobre las condiciones de vida que los venezolanos debieron enfrentar sin mayor ayuda de parte del Estado, que además, destruyó el sistema de salud pública.

 Por su parte, su sucesor, Nicolás Maduro Moros ha utilizado la pobreza y la espera como una forma de controlar a la población y así mantenerse en el poder.

Las colas para acceder a cualquier servicio, como la gasolina o el gas y los prolongados apagones de luz, son un ejemplo; inclusive estas son mayores en ciudades o estados que se han opuesto tradicionalmente al Chavismo como es el estado Zulia, y su capital, Maracaibo.

Depauperización bien paupérrima

Los desastrosos indicadores económicos y sociales desde que Maduro asumió el poder en 2013 son el resultado de una política de empobrecimiento y domesticación de la población, que Maduro heredó del gobierno de Hugo Chávez.

Al mismo tiempo que el poder adquisitivo de la moneda se ha ido perdiendo y la calidad de vida ha desmejorado drásticamente, han aumentado los tiempos de espera y se han fortalecido los mecanismos de control social.

Según los datos oficiales publicados esta semana por el Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación durante el 2018 fue de 130.060,2%, mientras que la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) fue del 22,5% en el último año 2020, y del 47,6% entre el 2013 y el 2018.

FMI: Venezuela está en una profunda crisis

Estos datos, que contrastan con los calculados por el Fondo Monetario internacional para el año 2018, según los cuales la inflación en realidad fue del 1.370.000%, ponen de presente que el país se encuentra en una profunda crisis y que ésta es anterior a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

FMI Hay que tener en cuenta que la producción petrolera se ha desplomado hasta llegar a los 732.000 barriles por día, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Esa caída de la producción petrolera en Venezuela puede empeorar todavía más el panorama actual.

Volviendo a la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), las cifras no dejan dudas: 48 por% de la población en Venezuela es pobre.

94% de los encuestados sostuvo que los ingresos que recibía eran insuficientes para cubrir los costos de vida, pese a que el 63% reconoció ser beneficiario de alguna de las misiones sociales del régimen.

También destaca que el 80% de los hogares recibe bolsas del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), cuyo contenido además de insuficiente, es de productos de dudosa o pésima calidad,  y el 90% sostuvo que algún miembro de la familia contaba con el Carnet de la Patria.

Es decir, que aún con los subsidios oficiales, que más bien parecen dádivas miserables, las familias no les alcanza el dinero para llegar a fin de mes.

Si bien lo anterior podría sugerir que los ingresos se han equilibrado hacia abajo, lo cierto es que los indicadores de desigualdad han subido.

Un país “desigual”

El coeficiente de Gini (en el que un valor de 0 indica igualdad total, y un valor de 1 desigualdad absoluta) subió de 0,407 en el 2014 a 0,567 en el 2021. Ello colocaría a Venezuela como el país más desigual de América Latina.

“Si distribuyéramos todo el ingreso de las familias equitativamente entre ellas, el promedio per cápita sería de 30 dólares por venezolano al mes, es decir un dólar por persona al día.

Bajo ese escenario imaginario de igualdad absoluta, no solo todos serían pobres según la línea de pobreza internacional de 1,9 dólares al día, sino que tendría que duplicarse el ingreso nacional y distribuirlo equitativamente nuevamente para seguir siendo pobres, pero no extremos”, dice el informe de la UCAB.

Es difícil imaginar que exista un plan macabro para empobrecer a la población con el fin de controlar el descontento y lograr gobernabilidad.

Pero creer que la situación actual de Venezuela es un coletazo indeseado parece ingenuo, si se tiene en cuenta que ha resultado muy conveniente para el Gobierno.

Venezuela es un país en crisis total causada por una brutal dictadura que ha enriquecido a muy pocos a costa de la pauperización de millones y cuya población está cada vez más sometida y sin ánimo para movilizarse.

Sin embargo, también es importante abandonar la idea absurda de que el colapso de una pujante economía como la venezolana es el resultado de las sanciones económicas de Estados Unidos, y que por ende el régimen de la revolución Bolivariana hace lo que puede para atender a sus ciudadanos.

Son ya 22 años de dependencia estatal, años de sometimiento a los tiempos de la burocracia, años de adaptación al empobrecimiento.

Si Maduro sigue en el poder es porque la sociedad civil ha sido devastada y subyugada a través del control social de la espera; una funcional pero nefasta política de Estado, comenzada por Chávez y perfeccionada por Maduro.

Origen :El Politico.com

Cualquier similitud con Argentina es casual