En los años noventa, Cuba se abrió a la inversión extranjera y abrió más espacio a la prensa de países «capitalistas.” Según el gobierno cubano, en la actualidad hay acreditados en Cuba 150 corresponsales de 75 medios pertenecientes a 23 países.[1] La gran mayoría proviene de países democráticos donde la libertad de prensa es un derecho fundamental: 14 son de España, 8 de Estados Unidos, 6 de Alemania, 6 de Italia, 4 de Francia, 4 de Reino Unido 3 de Japón, y un surtido proviene de Suiza, Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala y México. Muchas de las más importantes agencias de noticias del mundo operan en Cuba, incluyendo a AFP (Agence France Press), Ansa (Agenzia Nazionale Stampa Associata), AP (Associated Press), BBC (Bristish Broadcasting Corporation), EFE, EBU (European Broadcasting Union), DPA (Deutsche Presse-Agentur) y Reuters. Asímismo, también están el diario británico The Guardian y las grandes cadenas de televisión como France 24, CNN, ABC News, CBS News y NBC News.

No ha sido, entonces, por falta de presencia que la cobertura mediática sobre Cuba ha sido sesgada y deficiente, particularmente en torno a temas como la salud o las condiciones de vida frente a la enorme propaganda y la disidencia o la resistencia cívica en un país con un férreo control totalitario durante décadas. Ha sido excesivamente raro ver cobertura de prensa sobre la represión y sus víctimas, los presos políticos, las incursiones militares y la subversión internacional por parte de Cuba, la pobreza, la escasez, o cualquier tema que le disguste al gobierno cubano. El excelente periodismo independiente desde Cuba es casi completamente ignorado. Incluso, son pocos los medios de prensa internacionales que se refieran al régimen como una dictadura.  

Lo que sí ha abundado es lo que proviene de las narrativas que alimenta y aprueba el gobierno cubano, usualmente enfocadas en supuestas “oportunidades” de negocio, “reformas,” “transición” del poder, antiguos automóviles, hermosas playas y seductora música. Hasta las ruinas se representan místicamente con fotos de modelos glamorosas.[2]  Todo va casi siempre acompañado de referencias al «bloqueo» (embargo) de Estados Unidos como causa de cualquier mal o de todos los males.

Esto se debe en gran parte a que el régimen cubano, que tiene un monopolio sobre la prensa y las comunicaciones nacionales, ha logrado hasta la fecha extender su control y censura a los periodistas extranjeros con singular éxito. El Centro de Prensa Internacional (CPI), que opera dentro del Ministerio del Exterior (Minrex) de Cuba, controla y dirige a la prensa extranjera para los fines del estado cubano. La página web del CPI, en el portal de Minrex, indica que su misión es “coordinar e integrar todos los procesos relacionados con las políticas y estrategias comunicacionales de Cuba hacia la prensa extranjera” para “ser los principales gestores de los intereses de la prensa extranjera hacia los órganos y Organismos del Estado, así como de las políticas y estrategias comunicacionales de estos hacia la prensa extranjera.”[3]

El Ministerio del Interior y el CPI trabajan en sintonía. No por casualidad, el director de la CPI en los años ochenta, Carlos Rafael Zamora, era oficial de la inteligencia bien entrenado, según ha confirmado Enrique García, ex oficial de la Dirección de Inteligencia (DI) de Cuba que desertó en 1989. Muy probablemente, la dirección del CPI ha seguido bajo el control de la DI. Los empleados locales de las corresponsalías usualmente son espías o colaboradores de la Seguridad de Estado; lo mismo pasa con muchos otros contactos de los periodistas. Importantes desertores de los servicios de inteligencia cubana han constatado a Archivo Cuba así como en los medios de prensa que el aparato de Seguridad del Estado tiene divisiones especiales con nutrido personal dirigidas a controlar y espiar a los extranjeros que viven o visitan Cuba, especialmente a periodistas y diplomáticos.

Un informe especial de 2003 por Reporteros Sin Fronteras, fruto de una encuesta a una decena de corresponsales extranjeros en Cuba, detalló las restricciones a los periodistas extranjeros que cubren Cuba, especialmente a los acreditados para vivir allí. Todos están sujetos a una vigilancia constante tanto de su vida profesional como privada, así como a la revisión de sus correos electrónicos y llamadas telefónicas; además se enfrentan a un escrutinio meticuloso de sus preguntas, actitudes, reacciones y reportajes. De hecho, todo un grupo de personas está asignado a influir en el periodista y asustarlo si es necesario, empleando una serie de presiones psicológicas continuas y cuidadosamente graduadas que van desde leves reprimendas sobre una historia hasta ser convocado por las autoridades e incluso sujeto de denuncias en los medios oficiales.[4]

La CPI tiene varias poderosas armas de control, empezando por la visa de entrada para los periodistas que van por períodos cortos o la acreditación para los corresponsales, que se renueva anualmente. Los que residen en Cuba necesitan permiso de la CPI para alquilar una casa o departamento, así como para comprar bienes como refrigeradores, acondicionadores de aire o automóviles. Todos deben contar con la intermediación y el permiso del gobierno cubano para entrevistar a cualquier fuente (incluida cualquier entidad o institución gubernamental o estatal) y reciben regaños y amenazas cuando se desvían de la trama esperada o permitida.  Finalmente, todas las fuentes están sujetas a leyes de seguridad nacional que podrían enviarlas a prisión por proporcionar información a los medios.

A muchos periodistas se les ha negado la visa o suspendido la acreditación, mientras que algunos han sufrido detenciones, golpizas, expulsión del país, confiscación o robo de pertenencias y materiales de trabajo, así como allanamientos domiciliarios y de oficinas. (Archivo Cuba tiene una lista parcial con numerosos casos.) Todo esto lleva a que los periodistas extranjeros se autocensuren.

Varios corresponsales extranjeros han hablado o escrito públicamente sobre sus experiencias y su imposibilidad de reportar la real situación de la Isla una vez han abandonado Cuba. Isabel García-Zarza, corresponsal de Reuters en Cuba (2000-2005), y Vicente Botín, corresponsal de Televisión Española (2005-2008), han escrito libros,[5] y otros han concedido entrevistas, hablado públicamente o escrito artículos, tal como Lucía Newman, corresponsal de CNN por diez años (1997-2007) luego de salir de Cuba.[6]

Los medios de prensa de países libres se guían por principios éticos y profesionales para garantizar la integridad periodística, la independencia y la imparcialidad.[7] Time Warner/ CNN, por ejemplo, insiste explícitamente en la “libertad de expresión” como pilar de sus principios: “Creemos firmemente en una prensa libre e independiente. Un principio fundamental del periodismo en nuestras redes es que los reporteros, productores, equipos de televisión y cineastas sean capaces de buscar e informar los hechos y contar historias sin interferencia de gobiernos u otras influencias externas.”[8]

A escasos días de la marcha cívica llamada para el 15 de noviembre en Cuba, está por verse cómo se comportarán los medios acreditados en Cuba. Hacemos un llamado a que honren sus principios éticos y profesionales; si no se les permite realizar su labor con total independencia y libertad, debieran informarlo con  transparencia y retirarse de Cuba hasta que puedan hacerlo.


[1] Prensa Acreditada, Centro de Prensa Internacional, Ministerio del Exterior de Cuba, http://cpi.cubaminrex.cu/es/prensaacreditada.
[2] Vea uno de los muchos ejemplos: Lisa Robinson, “Rihanna in Cuba: the cover story,” Vanity Fair, Noviembre 2015; y Rachel Tashjian, “The styling secrets of our Rihanna cover shoot in Cuba,” Vanity Fair, 6 de octubre de 2015.
[3]http://cpi.cubaminrex.cu/es/mision.
[4] “Foreign journalists under the regime’s microscope,” Reporters Without Bordersreport, Jun. 25, 2003, updated Jan.  20, 2016. (Traducción del inglés.)
[5] Isabel García -Zarza , La casa de cristal: diario de una corresponsal en La Habana (EU, Rey Lear, S.L. 2009); y Vicente Botín, Los funerales de Castro (Madrid: Editorial Ariel, 2009).
[6] Claudia Guzmán V., “‘Llegué a lugares donde los hombres no podían llegar’: Lucía Newman,” El Mercurio (Chile), Jun. 4, 2018.; Lucia Newman, “The truths and tales of Cuban healthcare,” Al Jazeera, Jun. 18, 2012; Lucia Newman, “Cuba struggles with shortages of medical supplies,” CNN, Jun. 13, 1997.
[7] Reuters, https://www.thomsonreuters.com/en/about-us/trust-principles.html.
[8] Time Warner/ CNN News Group: Telling the World’s Stories, https://accountablejournalism.org/ethics-codes/telling-the-world-stories.

Origen:www.ArchivoCuba.org