Más simbólica no podría haber sido la fecha elegida: 80 años después de la Conferencia de Wannsee, la ONU aprobó una resolución que apunta más al futuro que al pasado, a juicio de Lisa Hänel.

 

Lisa Hänel

Exposición de imágenes de sobrevivientes del Holocausto, en la sede de la ONU.

La resolución de la ONU, adoptada el jueves (20.01.2022) en Nueva York, bien puede considerarse histórica. Solo una vez antes la ONU había aprobado una resolución impulsada por Israel, en 2005, cuando consagró como día internacional de conmemoración del Holocausto el 27 de enero, aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz.

Desde entonces, las Naciones Unidas han sido blanco de críticas porque ningún otro país miembro ha recibido tantas resoluciones condenatorias como Israel. Más que Siria, Corea del Norte e Irán juntos.

Tanto más sorprendente resulta que en la Asamblea General se haya acogido una resolución presentada conjuntamente por Israel y Alemania -otra señal histórica y cargada de simbolismo-, que apunta con palabras claras contra la negación o relativización del Holocausto.

Sobrevivientes de la Shoá

Lo determinante es que la mirada de la resolución y de los oradores no se dirige solo hacia el pasado, sino sobre todo al presente y el futuro. Una de las frases más contundentes de la resolución reza: «Ignorar los hechos históricos de ese terrible suceso incrementa el riesgo de que se repitan”. Eso apunta al meollo del problema en la era digital, plagada de noticias falsas, mentiras y relativizaciones.

La resolución está a la altura de la realidad del siglo XXI. Una realidad en la que, en un tiempo previsible, ya no quedarán sobrevivientes de la Shoá; una realidad en la que la negación del Holocausto se propaga como la mala hierba en Facebook y la gente joven sabe cada vez menos acerca del genocidio de los judíos de Europa. En consecuencia, la resolución exhorta a los países miembros de la ONU a desarrollar programas educativos y recomienda para ello la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA).

 Lisa HänelLisa Hänel.

También eso es sorprendente, porque la definición de la IHRA había sido reiteradamente criticada, sobre todo por representantes del ámbito cultural y artístico, con el argumento de que admite demasiado poco la crítica a Israel. En cambio, con una definición diluida de antisemitismo, se volvió en parte casi imposible luchar contra ese fenómeno. El hecho de que 114 Estados de la ONU asuman la definición de la IHRA seguramente la fortalecerá y, por ende, también la lucha contra el antisemitismo.

Desafíos del presente

La resolución se ha emitido en una fecha de gran simbolismo: el aniversario de la Conferencia de Wannsee, en la que se planificó el genocidio masivo de los judíos de Europa. Es una potente señal que 80 años después, naciones de todo el mundo no solo reconozcan ese crimen y rindan homenaje a las víctimas, sino que también hagan frente a todos los desafíos del presente, para impedir activamente que algo semejante pueda repetirse jamás.

Uno de esos desafíos se puso de manifiesto en el debate: Irán fue el único país de la organización mundial que expuso motivos para no aprobar la iniciativa impulsada por Israel y Alemania. La resolución debe ser también una exhortación a las Naciones Unidas a poner en su lugar con más fuerza a países de sus propias filas que profesan un antisemitismo estatal.

(ers/ms)

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