Medios alemanes informaron esta semana sobre el asesinato de un fiscal antidrogas paraguayo en Colombia, el sosiego en ese país tras la extradición de “Otoniel” a EE. UU., y el fenómeno Milei en Argentina.

Camilo Toledo-Leyva

El fiscal paraguayo Marcelo Pecci fues asesinado en Colombia.

Varios medios alemanes pusieron especial atención esta semana al caso del fiscal antidroga paraguayo Marcelo Pecci, que fue asesinado el 10.05.2022 por sicarios que llegaron en motos acuáticas hasta el lugar donde disfrutaba de su luna de miel en el Caribe colombiano. En su nota titulada «Asesinato a sueldo desde una moto acuática”, el diario alemán Tageszeitung (TAZ) se refirió así al hecho:

«Una última publicación en Instagram muestra a la pareja abrazada estrechamente en la playa de la isla Barú, con un par de pequeños zapatos de bebé en color rojo en primer plano. ‘El mejor regalo de bodas es… la vida, acercándote al testimonio más lindo de amor’, escribió la periodista de televisión Claudia Aguilera. Estaba embarazada. Unas horas después, mataban a su marido, el fiscal paraguayo Marcelo Pecci. Fue ssesinado por sicarios, según las autoridades colombianas. El fiscal Pecci se especializó en perseguir a la delincuencia organizada, al tráfico de drogas, al blanqueo de capitales y a la financiación del terrorismo”.

Oración por el fiscal paraguayo asesinado, Marcelo Pecci, en Asunción.Oración por el fiscal paraguayo asesinado, Marcelo Pecci, en Asunción.

Asimismo, el medio detalló que la pareja «se había casado unos días antes, y habían viajado a la turística Cartagena para pasar su luna de miel. Se habían alojado en un hotel en la isla Barú. El crimen ocurrió sobre las 10 de la mañana en la playa, donde también se encontraban otros veraneantes en ese momento. Aguilera contó al periódico local El Tiempo que dos hombres llegaron desde el mar en una pequeña embarcación o moto acuática. Uno de ellos se bajó y disparó a su marido dos veces sin decir una palabra: una en la cara y otra en la espalda. Después, el asesino volvió a subir a la moto y se alejó con su cómplice. La pareja se sentía segura porque no había recibido ninguna amenaza, declaró la viuda de Marcelo Pecci”.

El legado del narcotráfico

El periódico Süddeutsche Zeitung (SZ) también abordó la situación del narcotráfico en Colombia, pero se enfocó en la extradición a Estados Unidos de «Otoniel”, el capo del Clan del Golfo, llevada a cabo el 4 de mayo, que habría producido cualquier cosa, menos calmar la situación en el país:

«Los sucesores de ‘Otoniel’ han paralizado el país con una sangrienta huelga general, que, sobre todo, lanza el mensaje: ‘¡Aquí seguimos!’. Era de madrugada cuando Francisco López abrió su puesto de plátanos en Cereté, una pequeña ciudad en el norte de Colombia. Allí hay casas de una sola planta, una iglesia, un pequeño mercado. El jueves pasado, hombres enmascarados y armados aparecieron de repente entre los puestos. Váyanse a sus casas, dijeron, nadie debía estar en la calle. Cuando algunos comerciantes se resistieron, sonaron disparos y poco después Francisco López yacía muerto en el suelo: la primera, pero no la única víctima de una demostración de fuerza sin precedentes de los narcotraficantes en Colombia”.

Así fue trasladado el narcotraficante “Otoniel” a Estados Unidos. Así fue trasladado el narcotraficante “Otoniel” a Estados Unidos.

En el informe periodístico se recuerda, además, que desde hace casi una semana está en vigor un estricto toque de queda en casi todo el norte del país: «Los videos publicados en internet, cuya veracidad no puede comprobarse, mostraban calles inquietantemente vacías, comercios cerrados y, una y otra vez, coches y autobuses que, al parecer, fueron incendiados porque los conductores habían salido de sus casas, desobedeciendo las instrucciones. Pero la medida no fue impuesta por el gobierno, la policía o el ejército, sino por las ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ (AGC), una organización conocida principalmente como ‘Los Urabeños’ o ‘Clan del golfo’. Esta banda criminal es una de las más poderosas, si no la más poderosa, en Colombia”.

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