SU PROGRAMA INCLUYE AUMENTAR EL GASTO PÚBLICO HASTA NIVELES NUNCA VISTOS

El nuevo presidente de Colombia podrá imponer el conjunto de reformas que se requieren para cumplir con su programa de Gobierno.

El presidente electo de Colombia, Gustavo Petro. Reuters

Los mercados han abierto este martes con un dólar que bordea los 4100 pesos colombianos, un alza cercana a los 200 pesos frente al último dato del pasado viernes. El triunfo de Petro, sin duda, tiene un impacto en la cotización de la divisa estadounidense. De igual modo, se evidencia una fuerte caída en el indicador bursátil local de un 5,9 por ciento, siendo la acción de Ecopetrol la que más sufre, cayendo 12,1. El programa de Petro es muy claro y está sobre la mesa: frenar exploración petrolera, suspender cuanto antes la explotación carbonífera y aumentar los impuestos a las personas con mayores ingresos y patrimonio.

Todo esto genera un sinsabor en los mercados que, además, siguen con mucha preocupación la expectativa de una posible recesión en EEUU, argumento que le ha servido al gobierno electo para insistir en que poco tiene que ver el triunfo de Pacto Histórico en la reacción negativa con la que abren las transacciones.

Sin embargo, en una entrevista con Blu Radio, Ricardo Bonilla, asesor económico de la campaña de Petro, insistió en que viene una reforma tributaria amplia, con el fin de evitar hacer una reforma cada dos años, tal como ha sido costumbre en Colombia. La misma incluiría ya no un impuesto al patrimonio de las 4.000 personas más ricas del país, como se dijo en campaña, sino al menos a 40.000. Paradójicamente, están promoviendo desde ya que el impuesto de renta se invierta en Colombia con el fin de que sea asumido por las personas naturales en un mayor porcentaje y no solo un 20% como ocurre hoy en día.

Esto último fue precisamente uno de los asuntos a los que se opusieron el año pasado al paralizar el país en contra de la reforma del Gobierno de Iván Duque, que precisamente buscaba equilibrar las cargas del impuesto de renta. El Pacto Histórico insiste en que se trata de una propuesta socialdemócrata y que el Estado necesita más recursos. De allí que esboce el fin de los estímulos y exenciones a los sectores más productivos,

El escenario internacional está jugando en contra y la crisis en EEUU puede frenar inversiones y un conjunto importante de relaciones comerciales, por lo que poner fin a los pocos atractivos que mantiene la economía colombiana es un error grave. Pero se prometió en campaña y lo van a cumplir. Justo por eso han iniciado las conversaciones con facciones políticas tradicionales, en especial con el Partido Liberal, que hace parte de la Internacional Socialista, el Partido de la U, en el que militaron los senadores Armando Bennedetti y Roy Barreras, hoy alfiles del Pacto Histórico, e incluso con algunas facciones del Partido Conservador que suelen apoyar al Gobierno a cambio de una tajada del presupuesto y la burocracia nacional.

Hasta el momento, la única facción que abiertamente se declaró en oposición al nuevo gobierno fue la que lidera la senadora María Fernanda Cabal. Las demás fuerzas políticas han insistido en la importancia de respetar la separación de poderes y el marco institucional que traza la carta política, evitando marcar suficiente distancia desde ya con quien será el nuevo jefe del Estado.

Pacto Histórico tiene hoy 20 senadores, a los que seguro se suman 13 senadores de la coalición centro esperanza-alianza verde, cinco senadores de las FARC y los dos senadores elegidos en representación de las comunidades indígenas. Es muy probable que los acompañe también el Partido Liberal, de ahí que el nuevo Gobierno insista en su talante social demócrata. Así las cosas, en la Cámara Alta tendrían garantizados ya 54 escaños de un total de 108. No se descarta que facciones del conservatismo, del Partido de la U y de Cambio Radical, opten por respaldar el paquete de reformas que en campaña anunció el nuevo presidente, pues se sospecha que en la última semana ya habrían logrado acuerdos con el equipo de Pacto Histórico ante el rechazo de Hernández a cualquier tipo de acuerdo político o programático con estas.

En la Cámara de Representantes se eligieron 16 escaños en circunscripciones especiales de paz que seguramente acompañarán al Gobierno, además de los 32 escaños del Partido Liberal, 25 de Pacto Histórico, dos de la Centro Esperanza, 11 de los verdes, dos de las comunidades afro, uno de los indígenas y cinco de las FARC. En la Cámara Baja, Petro cuenta con 94 representantes de 187, a los que seguro se sumarán varios más en las próximas semanas.

Si bien en Colombia los partidos deben declarase en oposición, independientes o como organización de Gobierno dentro del mes siguiente a la posesión presidencial, según lo estipulado en la ley 1909 de 2018 (estatuto de la oposición), lo cierto es que los parlamentarios suelen encontrar caminos para apoyar al Gobierno de manera individual sin que realmente exista una consecuencia grave.

Así las cosas, el nuevo presidente goza de mayorías en el Congreso y podrá imponer el conjunto de reformas que se requieren para cumplir con su programa de Gobierno, que incluye aumentar el gasto público a niveles nunca vistos en Colombia, sin que estén claras las fuentes de financiación. La tranquilidad con la que inicia es que quienes suelen paralizar el país en contra de cualquier reforma que toque el bolsillo de los colombianos, hoy están con él. También están varios de los que acompañaron a Uribe y a Santos desde el Congreso, lo que hace pensar que la estrategia para llegar al poder empezó hace décadas y se concretó en el cuestionado cuatrienio de Iván Duque, que ha terminado por ser un Gobierno de transición hacia la izquierda radical.

Origen: Gaceta