CONTINÚA SU COMPLICIDAD CON EL RÉGIMEN

Sentido de la oportunidad. Es lo que parece tener el exjefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cada vez que visita Caracas para encabezar campañas de blanqueo a favor del chavismo.

El tirano Nicolás Maduro y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Twitter

Sentido de la oportunidad. Es lo que parece tener el exjefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cada vez que visita Caracas para encabezar campañas de blanqueo a favor del chavismo. Este lunes el líder socialista apareció nuevamente en la capital de Venezuela, señalando, entre otras cosas, las bondades de un largamente improductivo proceso de “diálogo” que se ha entablado entre el régimen de Nicolás Maduro y sectores de la oposición venezolana, así como de actores internacionales.

“La única vía que aportará soluciones a la inmensa mayoría de los problemas de Venezuela es el diálogo, por tanto valoro extremadamente positivo que Estados Unidos esté por la vía del diálogo, ojalá esa vía del diálogo sea más intensa”, dijo Zapatero en alusión a un eventual entendimiento entre Maduro y Joe Biden, muy sonado durante los últimos días.

Y es que precisamente el fin de semana se desató una polémica en el país sudamericano debido a las reacciones causadas por un controversial acuerdo al que llegó Maduro con Biden, donde la Administración estadounidense hizo un gesto de extrema debilidad al intercambiar a siete prisioneros políticos retenidos en Venezuela, por dos sobrinos de Cilia Flores (la esposa de Maduro) que estaban cumpliendo condena en el estado de Florida.

De los siete rehenes que tenía en su poder la tiranía, cinco son venezolanos-estadounidenses que trabajaban en la empresa petrolera Citgo (una filial de la estatal venezolana PDVSA que está radicada en los Estados Unidos), mientras dos son ciudadanos nacidos en EEUU.

Por su parte, los “narco-sobrinos” de la pareja Flores-Maduro, Franqui Flores y Efraín Campo Flores, habían sido detenidos en Haití en 2015 por ser parte de una trama de tráfico de drogas en la que se intentaron introducir 800 kilogramos de cocaína a los EEUU. Ambos habían sido sentenciados por la Justicia norteamericana en 2017 a cumplir una pena de 18 años de cárcel.

Ahora bien, el pronunciamiento público de Zapatero en Caracas también se ha centrado en destacar el papel que puede tener el régimen de Maduro en la intermediación con los terroristas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, que actualmente negocian un proceso de “paz total” con el recién electo Gobierno del presidente izquierdista colombiano Gustavo Petro.

“Creo que acertadamente se sabe que Venezuela puede ser y debe ser un país importante para que el ELN renuncie definitivamente a la violencia y proclamemos este continente libre de violencia política”, dijo el exjefe del Gobierno español.

De allí que pueda intuirse que quizá el propio Zapatero será uno de los agentes internacionales que se emplearán a fondo en llevar a puerto la iniciativa de Petro de claudicar de manera definitiva ante grupos narcoterroristas colombianos como el propio ELN o las llamadas disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Actualmente delegados de Petro y del ELN sostienen encuentros en la Cuba castrista para echar adelante esta agenda.

El “timing” de Zapatero en esta nueva operación de blanqueo de las tiranías afines al Foro de Sao Paulo es casi perfecto. Eso si se tiene en cuenta que Maduro -amén de la negociación con Biden- ha sido calificado hace 10 días por una Misión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) como uno de los responsables directos en la cadena de mando de la escalada represiva en Venezuela.

Así, esta instancia ha apuntado directamente contra la cúpula del poder chavista para describir una estructura en la que la desaparición de oponentes políticos, el establecimiento de centros sistematizados de tortura y la existencia de un aparato para fabricar juicios amañados son el pan de cada día en la Venezuela actual.

La última oportunidad en la que el político socialista estuvo tan activo en Venezuela fue en la víspera del tinglado electoral organizado por el chavismo en noviembre del año pasado, donde se designaron nuevos gobernadores y alcaldes en la nación caribeña. En esa ocasión prestó sus buenos oficios para invitar a los venezolanos a participar en un proceso que nuevamente careció de transparencia, y en el que el régimen de Maduro terminó alzándose con 19 de las 23 gobernaciones del país.

Origen: Gaceta