El primer paso para dejar Cuba comienza con tener un pasaporte vigente, cuyo trámite resulta un ejercicio de resistencia física y mental para quienes necestan solicitar o prorrogar el documento

OSNIEL CARMONA BREIJO

pasaporte, carnet de identidad

Cola en la Oficina del Carnet de Identidad del municipio Boyeros (Captura de pantalla/CubaNet)

LA HABANA, Cuba. – La Isla vive un éxodo sin precedentes. La crisis económica, política y social que sufre el país, agravada tras la pandemia de COVID-19, empuja a miles de cubanos a vender sus pertenencias con el propósito de reunir dinero y emigrar.

La gran mayoría viaja a Nicaragua, nación que ofrece la facilidad de libre visado a los cubanos, y comienza un riesgoso camino en el que sigilosamente cruzan varias fronteras desde Centroamérica hasta Estados Unidos.

Según el Departamento de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés), en el año fiscal finalizado (octubre de 2022) cerca de 200 000 cubanos arribaron por tierra al país norteño. No obstante, entre boletos de avión, pagos a “coyotes” y demás gastos derivados, la travesía a EE. UU. puede superar los 10 000 dólares, una cifra inalcanzable para muchos.

Las posibilidades se limitan, sobre todo, por la fuerte deflación de los precios de las viviendas y los automóviles en el archipiélago, que son los bienes más caros que pueden vender los cubanos de intramuros.

En esas circunstancias, no pocos escogen viajar con menos dinero a países como Guyana o Surinam, donde pueden asentarse o cruzar fronteras e ingresar a Brasil y Uruguay, siempre con la perspectiva de trabajar, guardar cada centavo posible y preparar la travesía final rumbo a EE. UU.

Pero el primer paso para dejar Cuba comienza con tener un pasaporte vigente, cuyo trámite resulta un ejercicio de resistencia física y mental para las personas que acuden a las oficinas existentes en el país para solicitar o prorrogar el documento.

Un trámite espinoso

Cada jornada, la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería (DIIE) emite unos 1000 pasaportes en la capital, según dijo a CubaNet,  bajo condición de anonimato, un oficial del Ministerio del Interior (MININT) que trabaja en la Oficina del Carnet de Identidad de Playa.

“Aquí se tramitan más de 400 pasaportes a la semana, pero hay oficinas que sacan un poco más, como las de Diez de Octubre, Centro Habana, La Habana Vieja, Cerro y Boyeros, que son más céntricas. La verdad es que no damos abasto, necesitamos más equipos y más personal para atender a la cantidad de personas que vienen”, destacó la fuente citada.

Por lo general, las oficinas de trámites del MININT carecen de bancos para sentarse, exteriores techados que den sombra a las personas que hacen cola, bebederos de agua y baños de servicio público. En sus colas, organizadas por extensos listados, al igual que en los comercios donde se expenden alimentos, productos de aseo y cigarros, abundan los coleros y revendedores.

“Lo primero es encontrar los sellos; en el banco rara vez tienen. Para resolver tienes que venir y cazar a los revendedores, ellos siempre tienen, pero a 3 000 pesos. O sea, 500 por encima. Y si necesitas el turno con urgencia, como yo, tienes que pagar otros 700 al colero”, contó Ania Rodríguez Cuéllar, en la Oficina del Carnet de Identidad de Boyeros.

Los listados son prohibidos por la Policía, pero es el único modo que encontraron las personas para organizar las extensas colas sin tener que dormir varios días en las afueras de las oficinas.

De manera clandestina, se anotan para asegurar, días después, quedar entre las primeras 60 u 80 personas, que es la máxima cantidad de turnos que se entregan durante las jornadas de horario corrido. Jueves y sábado las oficinas trabajan hasta el mediodía, y apenas atienden a unas 30 personas.

Ulises de la Rosa Armenteros cuenta que le urge solicitar el pasaporte de su hija, de tres años. Según explica, en la calle se comenta que a inicios de año los menores de edad no podrán obtener el pasaporte.

“Vine cuatro mañanas a rectificar esta cadena. Por suerte fallaron personas y se me adelantó el turno. Esto es un desastre, tienes que pasar horas de pie, aguantar sed y ganas de orinar, viendo cómo cuelan a sus amistades. Pero no importa, todo sea por evitar que mi hija quede presa en este país”, señaló De la Rosa en la oficina de Boyeros.

Historias de año nuevo y otros mecanismos de escape

Precisamente, uno de los rumores más mencionados en las colas es que a partir del 1 de enero se dejarán de emitir pasaportes a menores de edad. La teoría se basa en la crisis demográfica que sufre el país, que buscaría retener a los niños y adolescentes con la intención de asegurar fuerza de trabajo para el futuro.

Consultada sobre el tema, una funcionaria de la Oficina del Carnet de Identidad de Diez de Octubre, quien se identificó como Yanelis García Oliva, aseguró que hasta la fecha no existe ninguna orientación al respecto.

“Es mejor no arriesgarse, en este país nunca se sabe y, cuando el río suena, es porque piedras trae. Esta gente es la trampa, si los chiquillos no pueden salir los padres tienen que quedarse. Lo saben. Por sí o por no hay que sacarlo ya”, opinó sobre el tema Mercedes Castillo Teruel, madre de dos niños pequeños.

Lo mismo exponen varios padres con hijos varones próximos a ser registrados por el Comité Militar, pues, si no logran enviarlos a tiempo fuera de la Isla, luego tendrán que esperar algunos años hasta que cumplan con el período de Servicio Militar Activo (obligatorio para los hombres en Cuba).

Otra de las “bolas” que corren se refiere al cierre definitivo de las fronteras estadounidenses, para año nuevo. El acuerdo entre Washington y La Habana de reiniciar los vuelos de deportación ha desatado el temor entre quienes planifican hacer la travesía a Estados Unidos.

En diciembre de 2020 el Gobierno cubano detuvo las deportaciones, medida que fue justificada con las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia. Según estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en EE. UU. permanecen 42 000 migrantes cubanos con orden final de devolución.

“Nosotros vendimos la casa por debajo de su precio, para completar el dinero del viaje. Si ahora cierran y empiezan a deportar nos quedamos en la calle prácticamente. Estamos temblando, en cuanto salga el pasaporte de mi esposa saco los pasajes al precio que sea. Antes que se acabe diciembre tenemos que llegar al yuma”, aseguró Samuel Prieto Alonso.

Origen: Cubanet