El régimen trata de asustar a los manifestantes contra el régimen con ejecuciones por ahorcamiento

Una de las fotografías de las protestas en Irán contra el régimen de los ayatolás que se ha convertido en un símboloAFP

Las protestas en Irán contra el régimen teocrático de los ayatolás tras la muerte de Masha Amini, la joven kurda de 22 años detenida por la policía moral en Teherán por llevar mal puesto el velo y fallecida poco después, cumplen 100 días.

Acorralados, sin argumentos para defender sus medidas opresoras, a las autoridades de la República Islámica ya sólo les queda un recurso para tratar de poner fin a las protestas: la ejecución en la horca de los manifestantes.
La Corte Suprema iraní, informó el Institute for the Study of War, confirmó varias sentencias a muerte de varios manifestantes.

Entre otras, la de Mohammad Ghobadlou, de 22 años, condenado por «corrupción en la tierra», un vago tipo delictivo que se está empleando para condenar a muerte a quienes se oponen al régimen.

Otros han sido detenidos y torturados acusados de «enemistad contra Dios», otro delito empleado como cajón de sastre para condenar de forma arbitraria a quienes protesten por la represión.
De momento, han sido ejecutados en la horca dos hombres acusados de matar policías en las protestas, aunque se espera que se produzcan más ejecuciones.
El caso más mediático en este momento es el del futbolista iraní Amir Nasr-Azadani, condenado también a la horca por supuestamente haber participado en la muerte de dos policías durante las manifestaciones.
Desde el inicio de las protestas, han muerto por la represión policial más de 500 manifestantes, incluidos 69 niños, informó la BBC a partir de un informe de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos.
Entre los encarcelados pendientes de juicio está la actriz iraní Taraneh Alidoosti, detenida por condenar la ejecución de uno de los manifestantes y por publicar fotos de ella misma sin velo y mostrando carteles con mensajes de apoyo a las protestas.
Otra conocida actriz iraní exiliada, Pegah Ahangarani, afirmó a la BBC que «No hay vuelta atrás. Irán no puede volver a la época anterior a Masha Amini».

Origen: El Debate