Hebe de Bonafini también llamó «cerdo» y le deseó el infierno a San Juan Pablo II

Vergüenza. Así se como podría resumir mi reacción al leer las palabras del Papa Francisco sobre la muerte de la ultraizquierdista argentina Hebe de Bonafini.

Los elogios de Francisco a Bonafini difundidos por la agencia oficial del Vaticano

Esas palabras han sido publicadas por Vatican News, la agencia de noticias de la Santa Sede, en la que se señala que Francisco escribió el 20 de noviembre una carta a las Madres de la Plaza de Mayo sobre Bonafini, afirmando: «En este momento de dolor por la muerte de Hebe de Bonafini, madre de la plaza, quiero estar cerca de Ustedes y de todas las personas que lloran su partida».

De la fallecida, Francisco dice lo siguiente: «Supo transformar su vida, como Ustedes, marcada por el dolor de sus hijos e hijas desaparecidos, en una búsqueda incansable por la defensa de los derechos de los más marginados e invisibilizados«, y añade: «Recuerdo, en el encuentro que tuvimos en el Vaticano, la pasión que me transmitía por querer darle voz a quienes no la tenían». Según Vatican News, Francisco también ha elogiado la «valentía» y el «coraje» de Bonafini, y le atribuye «la búsqueda por la verdad, la memoria y la justicia».

Bonafini celebró los atentados del 11-S y llamó «valientes» a los terroristas

Esto ya me parece el colmo. Como ya señalé ayerBonafini era una fanática que celebró los atentados del 11 de septiembre de 2001, llamando «valientes» a los terroristas que los llevaron a cabo y afirmando: «cuando pasó lo del atentado y yo estaba en Cuba visitando a mi hija, sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada«. Bonafini añadía: «me puse contenta, por qué no. A algunos les parecerá mal. Cada uno evaluará y pensará. Yo no voy a ser falsa. Brindé por mis hijos, brindé por tantos muertos, contra el bloqueo, por todo lo que se me venía a la cabeza. Brindé por los valientes. Brindé por los hombres que hicieron una declaración de guerra con el cuerpo«, palabras con la se refería a los terroristas que asesinaron a 2.996 personas en aquellos atentados.

También llamó «cerdo» a San Juan Pablo II y le deseó «que se queme vivo en el infierno»

Por otra parte, y como recordaba anteayer un diario argentinoBonafini dijo sobre el Papa San Juan Pablo II: «Nosotras deseamos que se queme vivo en el infierno. Es un cerdo. Aunque un sacerdote me dijo que el cerdo se come, y este Papa es incomible»También llamó «golpista» a la Iglesia Católica. Su lista de infamias podría dar material para varios artículos. Nunca pidió perdón ni mostró ningún arrepentimiento por esas barbaridades. Era una fanática comunista y exhibía su odio y su extremismo sin ningún rubor.

Lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el escándalo

Que Francisco dedique elogios a una miserable como Hebe de Bonafini es un algo vergonzoso y escandaloso. Francisco debería leer con un poco de atención lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el escándalo:

«El escándalo es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal. El que escandaliza se convierte en tentador de su prójimo. Atenta contra la virtud y el derecho; puede ocasionar a su hermano la muerte espiritual. El escándalo constituye una falta grave si, por acción u omisión, arrastra deliberadamente a otro a una falta grave».

El Catecismo también advierte: «El escándalo adquiere una gravedad particular según la autoridad de quienes lo causan o la debilidad de quienes lo padecen». Y añade: «El escándalo es grave cuando es causado por quienes, por naturaleza o por función, están obligados a enseñar y educar a otros. Jesús, en efecto, lo reprocha a los escribas y fariseos: los compara a lobos disfrazados de cordero».

Por mi parte, como católico, no puedo hacer otra cosa que pedir perdón a las víctimas del 11-S por las palabras de Francisco. Es lamentable que un Papa exhiba esa actitud y no tenga reparos en provocar escándalo con sus elogios a una persona tan miserable y ruin como Hebe de Bonafini. Empiezo a preguntarme si a este Papa nos lo ha enviado Dios para poner a prueba nuestra fe, porque de otra forma no me explico ciertas cosas que hace y dice.

Origen: Outono