Aunque el ministro de Economía insiste que no están dadas las condiciones para otra devaluación, las acciones del Gobierno lo contradicen.

Por Marcelo Duclos

Si el oficialismo asegura que no hay devaluación a la vista ¿por qué pide más de 600 pesos por dólar cruzando el charco en Uruguay donde no hay cepo cambiario? (Archivo PanAm Post)

En la víspera de las elecciones legislativas, entre las denuncias del oficialismo sobre un posible “golpe blando” y supuesta “desestabilización” por parte de la oposición, el dólar denominado como «contado con liquidación» ya tocó los 200 pesos. De manera paralela, la moneda extranjera se cotiza, al momento, en 196 pesos en la calle. Sin embargo, podemos decir que “está barato” si lo cruzamos con el número anterior.

Ahora, esta afirmación no es una interpretación subjetiva que se escucha entre algunos que dicen entender la cuestión económica. No. Esto sencillamente es lo que el propio Gobierno argentino reconoce de forma implícita. No obstante, tiene sus modos de disimularlo. Y es que mientras se espera que el dólar de venta libre llegue a los 200 pesos —como si se tratara de una frontera simbólica que signifique algo trascendente y particular— el Banco Nación (estatal argentino), al otro lado del charco pide varios pesos más para entregar una sola divisa emitida por la FED.

Si una persona tiene billetes emitidos por el Banco Central de la República Argentina, y desea comprar dólares en alguna de las sedes del Banco Nación en Uruguay, debe desembolsar 640 pesos. Este “precio” (que tiene mucho más contacto con la realidad y las perspectivas a futuro que los “precios congelados” de las góndolas) contradice por completo el discurso oficial. Ya con un desacople de casi un 100 % entre el oficial y el paralelo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, sigue asegurando impunemente que nada cambiará después de las elecciones.

“Las exportaciones siguen creciendo a niveles muy fuertes”, “ni el mercado anticipa una devaluación”, “son cuestiones solamente comunicacionales las que alientan las expectativas de devaluación”, “no están dadas las condiciones objetivas”, son algunas de las frases que el ministro repite a destajo, de manera sistemática. Sin embargo, nada explica los motivos por los cuales el Estado pide en Uruguay más de seis veces la cantidad de pesos por cada dólar, que en circunstancias normales liquida a las exportaciones de los productores locales en Argentina.

Termina mal y es cuestión de tiempo

El economista y candidato a diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Javier Milei aseguró que es solamente “cuestión de tiempo” lo que separa a la Argentina del desastre. Luego del buen resultado que cosechó en las primarias y esperando incrementar el número en noviembre, el referente libertario aseguró que, si no se hace nada, “esto revienta”.

En su opinión, la continuidad del déficit fiscal financiado con emisión monetaria incrementará la demanda de dólares. “Si soltás, explota la inflación, si no soltás, se incrementa el desequilibrio. Vayas por donde vayas, termina mal. Es una cuestión de tiempo”, aseguró recientemente.

Para Milei, las variables actuales, si se combinan con una crisis política, tienen “todos los condimentos” para un escenario hiperinflacionario. Y en esa circunstancia, los 640 pesos que pide el Banco Nación por dólar, van a sonar tan irrisorios como el precio del “oficial” actualmente.

Origen: panampost.com