Era lógico que después de haber “ganado”  20 de las 23 gobernaciones del país en las eleciones del 21 de noviembre pasado, la dictadura de Maduro casi no se diera por aludida y respondiera como los buenos jugadores de truco con un “paso y gano”, cuando le informaron que solo faltaban los resultados de una entidad para dar los “números finales”.Sin embargo, cuando se conoció que la entidad del cual no llegaban los resultados porque posiblemente había ganado la oposición, era el Estado Barinas, el terruño natal del “Comandante en Jefe Eterno”, Hugo Chávez, se suscitó un terremoto, un temblor, equivalente, políticamente, al que se hubiese desatado de haberse perdido en los 23 Estados, el Distrito Capital y las Dependencia Federales.La noticia, desde luego, no se conoció la propia noche del domingo 21 que, según el primer boletín del CNE, daba ganadora a la oposición en los Estados Nueva Esparta, Zulia y Cojedes, pero cuando a media mañana del lunes el Rector del organismo, Roberto Picón, declaró que esos no eran “los resultados totales, por que faltaba un Estado por escrutar, y era Barinas, del cual tres actas para decidir el ganador se estaban esperando”, ardió  Troya.¿De modo que, no eran tres sino cuatro los Estados donde había perdido Maduro y el Estado era nada más y nada menos que aquel donde había nacido el líder fundador, que este había dejado como herencia a su larga parentela, donde ya habían gobernado el padre y dos hermanos por casi 20 años -por lo que era conocido como el Feudo de la “Familia Real”- y ese domingo, ese histórico histórico, los electores habían decidido echarlos de sus predios?Pasaron las horas y los sucesos se fueron aclarando: El candidato perdedor chavista, un hermano del “Comandante en Jefe Eterno”, Argenis Chávez, había sido derrotado por el candidato a gobernador opositor, Freddy Superlano, pero las actas que “legitimaban” el triunfo habían sido secuestradas por que el Jefe del Comando Militar de la Zona, el llamado ZODI 32,  General José Serrano, quien no permitía que fueran remitidas al CNE en Caracas y así Barinas estaba “sin gobernador” y todo el proceso electoral, constitucionalmente hablando,  había sido objeto de un golpe de Estado.En otras palabras que, toda una señora crisis política que, sorpresivamente, involucraba por sobre todo a los dos factores políticos fundametales que se reparten la dictadura, pues fue de un miembro del CNE, el Rector Roberto Picón, presuntamente controlado por Maduro, quien daba la noticia de que el ganador era Superlano y es un general del Ejército, el general José Serrano, ficha del segundo hombre del régimen dictatorial, expresidente de la AN oficialista y vicepresidente del PSUV, el mayor, Diosdado Cabello, el cual se niega a entregar las actas que confirman que el opositor Superlano es el nuevo primer magistrado de la entidad.Quiere decir que, todos los largamente condimentados rumores de que el gobierno padecía de una fisura entre el heredero de Chávez, Maduro y el heredero de los generales duros del Ejército, Cabello, se hacía realidad y Venezuela se preparaba para unas exceptativas políticas de las o Maduro y Cabello pasaban a un choque frontal o de nuevo llegaban a un acuerdo transitorio para que “la unidad” del gobierno y el partido se pudieran mantener a flote.Pero lo de Barinas, Maduro aupando vía los nuevos rectores “independientes” del CNE, Roberto Picón y Enrique Márquez, podía ser indicios de que ya el “madurismo” había llegado a un punto de control de la maquinaria gubernamental, de que ya los militares “duros” chavistas encabezados por Cabello no le quitaban el sueño y para demostrarlo fugicitaba del Estado Barinas al nombre de un gobernador que en términos de jerarquía y “dignidad”, era el de “Su Santidad” para el Papa.Pero sea lo que suera, la sanqre no se dejó llegar al río la semana que siguió al 21 de novimiembre pasado, cuando Cabello y Serrano se negaron a entregar las actas físicas que “legitimaban” el triunfo de Superlano y por los menos del tres miembros de seis del CNE (Calzadilla, Picón y Márquez) insistían en recuperarlas, por que, presuntamente por un acuerdo entre Maduro y Cabello, una decisión del TSJ suspendió el escrutinio y, después, conjuntamente con otra decisión de la Sala Electoral, anularon los comicios donde había ganado Superlano y perdido Argenis Chávez y los suspendieron para llegar a hoy domingo.Pero antes, Argenis Chávez, el hermano perdedor del “Comandante en Jefe Eterno”, tuvo que renunciar a su candidatura, Superlano fue anulado como candidato alegando que estaban “inhabalitado” y los hombres que se pelean los votos en este momento por todo el Estado Barinas son Jorge Arreaza, del PSUV (excanciller y esposo de una hija del “Comandante Eterno”) y Sergio Garrido, Secretario General de Acción Democrática en Barinas.Hay poco que agregar en el sentido de que “los hijos” de Chávez, descendientes de un caudillo cuya memoria ha terminado siendo lanzada a la basura como se demostró en su tierra natal Barinas, vaya a ser derrotada por una tercera vez, ya que, sucedió una vez en forma física el 5 de marzo de 2013, otra del 21 de noviembre del 2021 y una última hoy, pues aunque gane con un fraude que no le deja duda a nadie, es la demostración de que Chávez como personaje histórico y el chavismo como movimiento político, hace tiempo que yacen en la tumba.Y lo que es más insólito, no tuvo como herederos a los militares de baja graduación que lo secundaron en la intentona golpista del 4 de febrero del 92 y durante los 13 años que estuvo en el poder, si no a un líder autobusero, sin ninguna intervención en los golpes de estados ni en los incontonables choque que lo catapultaron al poder, sino por disposición del liderazgo político cubano que vio en Maduro más condiciones para obedecer y plegarse al mando de Fidel y Raul, que aun arrebado y alocado Cabello.

Manuel Malaver